A lo largo de la historia se vienen celebrando en mi pueblo, Gumiel de Izán, las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción y San Roque. En agosto, durante cuatro días completos, se realizan cuatro verbenas, a las que acude mucha gente de otros lugares. Además de las fiestas de agosto hay otras fiestas patronales en septiembre, en honor a la Virgen del Río, que duran aproximadamente tres días, a los que podemos añadir un cuarto en el que la gente se anima a ir a Santo Cristo, donde se celebra una romería, con misa en la ermita, baile y jotas, luego cada uno, con sus familiares etc preparan la comida para disfrutar de un día en el campo, acompañados con música.
Alo largo de las fiestas se desarrollan una serie de actividades en las que pueden participar todos los que lo deseen, desde niños hasta ancianos, ejemplos de ello son: concursos de pinchos, gastronómico, disfraces infantiles, de adultos, de grupos, etc. Además, se realizan una serie de carrozas en agosto, de las cuales una es elegida ganadora, recibiendo un premio por ello, sin dejar sin recompensa a todos aquellos que participan en el desfile. Estos premios son entregados por la reina y las damas de las fiestas, las cuales han sido elegidas con anterioridad.
En el año 2006, me tocó ser la reina de Gumiel de Izán, a pesar de tener dieciséis años en vez de dieciocho, que son los que normalmente hay que contar para poder serlo y debo decir que, a pesar de lo que me imaginaba, que no era muy halagüeño, ser reina o dama no está nada mal. Lo cierto es que tienes que realizar actividades que nunca has hecho antes y hacer acto de presencia en ciertos momentos, como por ejemplo en las misas, entrega de premios…, pero también hay veneficios por ocupar este cargo, como pinchos y bebidas gratis en los bares del pueblo determinados días, la sensación que sientes cuando todo el mundo te mira … Por ello, si analizamos los pros y los contras, diría que, sin lugar a dudas, es una experiencia única en la vida y que repetiría.
En los pueblos de la Ribera donde el número de habitantes va decreciendo o manteniéndose a duras penas, cada vez abundan menos jóvenes, por lo que, en algunas ocasiones, es difícil poder conseguir una reina y unas damas de fiestas que vivan en el pueblo. Por ello, será necesario acudir a las que, provenientes del pueblo, viven fuera de él. O como ya se hizo un año, buscar un rey o un “damo” de fiestas.
Desde aquí animo a todas las jovencitas que, como yo, sigan con la tradición del pueblo y no dejen que estas actividades, que hoy en día se realizan, dejen de hacerse. Las fiestas son el mejor momento del año. Todo el mundo ( jóvenes y adultos ) esperan impacientes su celebración. Si no las hubiera, ¿ en qué momento la gente podría desahogarse?, las fiestas son el momento especial en el que todos, los que vivimos en el pueblo y los que vuelven a sus orígenes, intentamos llevarnos lo mejor posible, dejando de lado los malos rollos. Por ello creo que las fiestas de los pueblos nunca deben desaparecer.